Feliciano Martín, el “Pitano”. Viaje en el tiempo hacia su infancia 

Segunda parte de la entrevista al “Pantani de Comillas” donde nos cuenta sus anécdotas desde niño a finales de los años 30. Siempre vinculado a la bicicleta. 

Algunos organizadores para que no ganara me hacían algunas jugarretas: “Me tiraban a la cuneta para que no ganara”. 

El octogenario, Feliciano Martín, nos cuenta cómo fue su infancia después de la guerra civil en la segunda parte de la entrevista realizada en la Plaza del Ayto. de Comillas. 

Esta parte de la entrevista nos centraremos en sus comienzos con la bicicleta desde la primera vez en que se subió en una bici de alquiler con siete años y fue prosperando a medida que cumplía años hasta que se puso a competir en las carreras que se organizaban en las fiestas de los pueblos. 

ENTREVISTA 

Vamos a retroceder en el tiempo a tu infancia. ¿Cómo aprendiste a montar en bicicleta? 

Pues… en el alquiler de Julián.  

Nada más terminar la guerra vinimos de Becerril de la Sierra, Provincia de Madrid, a Segovia; que mi madre era segoviana, y donde el vecino tenía una tienda de alquiler de bicicletas y se llamaba Julián, y ahí es donde aprendí. Después con una BH que me trasladaba a comprar el pan y garbanzos a la provincia segoviana. Eso se llamaba el “estraperlo”. 

¿La primera bicicleta de corredor que tuviste? 

Pues era una `CIL´, el cuadro, porque lo otro eran piezas que ibas recuperando y comprando en chatarrilla. Luego tuve una `OTERO´, que me hicieron en Madrid, en el Puente de Segovia, a la entrada de Madrid, Casa de Campo a la derecha. Iba yo en bici y Otero me hizo un cuadro a medida, después tuve decenas de ellos. 

¿Cuál es la diferencia que encuentras de esas primeras bicicletas con las de ahora? 

Ja,ja,ja…(recordando aquellos tiempos). 

Como de la noche al día o viceversa. No se puede comparar. Pesaban 20 kilos y casi no había accesorios. Después de la guerra no se fabricaba casi nada. Teníamos que ir a Madrid a comprarlo porque en Segovia no había nada. Íbamos con doce años a comprar los accesorios a Madrid. Antes Madrid era muy pequeño, parecía casi un pueblo y llegábamos en un momento. Comprabas tubulares de esos baratos y los reparabas y todo… 

O sea, me estás diciendo que, de Segovia a Madrid tardabais un momento, con las carreteras que había. 

¡Bueno! Esa estaba asfaltada (sonríe), era la única que había. Las otras de la provincia eran de arena. Íbamos por Navacerrada y volvíamos por Los Leones. 

Llevábamos tubulares, ponías las ruedas bien; ibas mejorando, ya con doce añitos. 

Tenías que ir a Madrid a comprarlo porque… ¡Ya te digo…, en Segovia no había nada! Lo único que había era Alquileres de Julián. El no vendía, solo alquilaba. 

Por lo que me contaste antes de la entrevista… ¿competías de chaval en carreras? 

Sí, sí. 

Pero algunos organizadores para que no ganaras te hacían algunas jugarretas. ¡Es verídico! Un día corrí en dos carreras y debía tener buena pinta, parecía un profesional, porque ellos lo decían. 

Eran en San Lorenzo-la Granja de San Ildefonso-provincia de Segovia. Está a diez kilómetros de Segovia y me trasladaba en la bici, eran las fiestas y corrí allí. 

Pero entonces querían que ganara siempre un mozo del pueblo. Todo el mundo estaba con el e inclusive, no voy a nombrar…, bueno…, la benemérita, las autoridades estaban a favor del paisano del pueblo y yo iba destacado, era en un circuito que tenías que dar vueltas, y les llevaba una de ventaja a todos y habíamos pasado la mitad de la carrera. Salvo avería, ¡ya la tenía ganada!, y los mozos me tiraron a la cuneta varias veces y la Guardia Civil lo veía y no hicieron nada. Esto fue por la mañana con las fiestas en La Granja. 

Pero en Navafría había fiesta también. Está a 30 kilómetros, otro pueblo de Segovia. Fui con mi hermano y me pasó algo parecido a lo de la Granja. Esto ya fue por la tarde. Hicimos 30 km. en bici para acudir a esta otra carrera. 

Salíamos poca gente, no llegábamos a la docena. Había un veraneante de Madrid que andaba también. Total, que yo me escapé de salida y mi hermano se quedó con él y…, y nada…, llegué a la meta. Pero cuando llegué, me dijeron que era profesional. 

Entre el público estaba el de la fábrica Castellana. La fábrica estaba en Segovia y se llamaba `Anís Castellana´ y yo le pedí que si hacía un equipo y tal…; si ganaba alguna carrera nos daba 20 duros y no sé cuánto más. ¡Mentira!, que luego no nos daba nada, pero bueno, nos vestía. Jjjj (vuelve a sonreír, recordándolo). 

Volviendo al final de la carrera de por la tarde; ellos decían que era profesional y llegue a la meta el primero. ¡Claro, lo mismo que me pasó en la Granja, el mismo día!; Y por la tarde me pasó la misma operación. Mi hermano ganó al Sprint al chico este de Madrid, y al veraneante le dieron el premio de ganador y a mi hermano le dieron el segundo premio, unas 15 pesetas y a mí nada, y eso que había ganado la carrera. 

De estas te puedo contar muchas más, que me pasaron en las fiestas de los pueblos. Te tiraban piedras, te apedreaban… 

¿No fastidies…, también? 

En los pueblos (sonríe), bueno…Pasabas por allí, majo, y tenías que tener cuidado los domingos y sábados cuando íbamos el grupillo de chicos de Segovia, diez o quince. Te apedreaban los mozos. Era la diversión que tenían, tirarte piedras-Jjjj-cuando pasábamos con la bicicleta. Eran aquellos tiempos, era así, era así. También era para que no entraras a robar fruta, que cada vez que pasabas por algún pueblo, el hambre que te daba…, ibas a robar alguna pera o alguna manzana y te tiraban piedras para que no pasaras por allí (vuelve a sonreír, recordando esos tiempos). 

Avanzando en el tiempo… ¿Fuiste uno de los socios fundadores del Club Ciclista 53X13? Donde la gran mayoría de los socios han sido ex ciclistas. 

Sí, exactamente. 

Gil Martín, Melero; había también un fotógrafo que se llamaba José María Heredero, que era un artista de la pintura y la fotografía; Pedro Delgado, Martín Orejana, Daniel Martín y otros tantos más. 

También fuiste entrenador de ciclismo. ¿Llegaste a entrenar a alguno que luego diera el salto al profesionalismo? 

Sí, unos veinte aproximadamente. Me acuerdo de todos. Te voy a nombrar a algunos. 

Hubo uno que ganó el `Valenciaga´ y le sirvió para pasar. En aquella época el que ganaba esa carrera, le pasaban a profesionales. Este ciclista era Pedro Luis García Velasco que pasó al `LOTUS-FESTINA´. Luego están los dos Meleros, Iván y Óscar, que pasaron, uno al `ONCE´ y el otro a Portugal. 

Iván ganó la última etapa de una de las ediciones del `Circuito Montañés´, la etapa de Potes a Santander. A este le cogí como a José Luis de Santos con ocho o nueve años; luego estuvo Gil Martín que fue Campeón de España Sub 23 y a la hermana, Estela Gil Martín, también la llevé. Ahora está en esto de la televisión con lo de las apuestas deportivas y también fue Campeona de España en su categoría. 

Esta fue la segunda parte de la entrevista a “Pitano”, donde nos contaba como trascurrió su infancia, después de la guerra, subido en una bicicleta y algunas de sus anécdotas vividas. 

La siguiente parte y última de la entrevista-se publicará el próximo domingo- está centrada en las grandes figuras del ciclismo mundial que vio, como Bahamontes, Anquetil y otros tantos hasta los tiempos modernos, y lo que le impulsó a vivir en Cantabria. 

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