Circuito Cántabro Junior 26 reafirma su peso en el calendario nacional
Camargo oficializa una edición que reunirá a 200 jóvenes ciclistas entre el 3 y el 5 de julio

La presentación del XLII Circuito Cántabro Junior de Ciclismo celebrada ayer en el Ayuntamiento de Camargo se desarrolló con un tono institucional y contenido, propio de los actos que buscan subrayar la continuidad de una tradición deportiva asentada en el calendario regional. La sala de plenos acogió a representantes municipales, federativos y organizativos, cuya presencia reforzó el carácter vertebrador de una prueba que, edición tras edición, mantiene su condición de referencia para el ciclismo juvenil español.
Entre los asistentes figuraban Julio Pinna, alcalde de Ruiloba; Juanjo Trueba, presidente de la Federación Cántabra de Ciclismo; Diego Movellas, alcalde de Camargo; María Higuera, concejala de Deportes; Jesús Zamanillo, presidente de la PC Sprint; y José Manuel Gutiérrez Pila, fundador de la entidad organizadora y figura histórica del circuito. La confluencia de autoridades locales y responsables deportivos evidenció el respaldo institucional que sostiene la prueba desde su creación.
El acto, articulado en intervenciones breves y de tono sobrio, sirvió para contextualizar una edición que reunirá a cerca de 200 corredores, distribuidos en 29 escuadras procedentes de distintos puntos de la geografía española. La cifra, significativa en el ámbito juvenil, confirma la capacidad de atracción del circuito y su papel como plataforma de desarrollo para ciclistas en formación. La organización destacó la importancia de mantener un calendario estable y exigente, capaz de ofrecer a los jóvenes corredores escenarios competitivos variados y adaptados a su progresión.
El programa deportivo se extenderá del 3 al 5 de julio, con dos jornadas vespertinas y una última matinal, siguiendo la estructura habitual de las pruebas de base. La primera etapa, una contrarreloj individual entre Escobedo y San Pantaleón, de 2,7 kilómetros, abrirá la competición con un ejercicio de esfuerzo aislado que permitirá establecer las primeras diferencias en la clasificación general. La brevedad del recorrido, unida a su carácter explosivo, obligará a los participantes a gestionar con precisión la potencia y la cadencia, elementos determinantes en este tipo de pruebas.
La segunda jornada, con salida y llegada en Ruiloba, propone un trazado de 106,9 kilómetros caracterizado por continuos giros, repechos y zonas de transición que incrementarán el desgaste acumulado. La orografía de la zona, sinuosa y heterogénea, exigirá una lectura táctica constante, especialmente en los tramos donde el viento y la estrechez de la calzada pueden condicionar la dinámica del pelotón. La presencia de varios pasos puntuables y de segmentos propicios para la formación de cortes convierte esta etapa en una de las más determinantes del circuito.
La clausura llegará con la etapa Camargo–Camargo, de 90,6 kilómetros, un recorrido nervioso que combina zonas urbanas, ascensiones intermedias y tramos de enlace susceptibles de selección. La jornada matinal, tradicional en esta prueba, suele propiciar escenarios de carrera más abiertos, en los que la gestión del ritmo y la capacidad de respuesta ante movimientos tácticos adquieren un peso específico. La organización prevé que la resolución de la clasificación general pueda depender de esta última etapa, dada la naturaleza cambiante del trazado y la acumulación de esfuerzo de los días previos.
El Circuito Cántabro Junior reafirma así su identidad como una cita consolidada, sostenida por el trabajo continuado de la PC Sprint y por el respaldo institucional que, un año más, acompaña su puesta en marcha.


